Marcha de Adviento

marcha de adviento

En torno a 600 jóvenes de la provincia de Ciudad Real nos dimos cita el pasado fin de semana en Tomelloso y Argamasilla de Alba para participar en la XV Marcha de Adviento organizada por la Delegación de Juventud de nuestra Diócesis.

Desde el sábado por la mañana, que comenzaron a llegar jóvenes, hasta el domingo por la tarde, los voluntarios de Tomelloso y Argamasilla nos encargamos de acoger y acompañar a toda la gente que venía a participar en las diferentes actividades programadas, en un ambiente de convivencia y alegría.

Bajo el lema “PROFETAS”, se nos ha invitado a conocer el testimonio de los “enviados de Dios” más importantes que aparecen en la Biblia, con una actividad en la que eran los propios profetas, representados por otros jóvenes de la Diócesis, los que nos contaban sus vidas y experiencias en el servicio a la denuncia de las injusticias y al anuncio del Reino de Dios.

Al mismo tiempo, nuestro obispo Antonio, con su participación en la emotiva vigilia del sábado por la noche y en la multitudinaria Eucaristía del domingo, nos animó a ser nosotros también profetas, defendiendo la Palabra y denunciando los problemas e injusticias que desgraciadamente hoy en día se nos presentan a los jóvenes cristianos.

No es nada fácil admitir que eres un joven cristiano porque una gran parte de la sociedad está muy desvinculada de la Iglesia, y en especial los jóvenes, que suelen tener otro tipo de intereses y preferencias que los alejan de Dios. Sin embargo, participar en un encuentro de jóvenes como la Marcha de Adviento es un recargo de fe y esperanza que te impulsa a seguir formando parte del Reino de Dios activamente, ya que al conocer a otros jóvenes que comparten tu misma fe y tus mismas inquietudes te sientes un poco menos “solo”, o mejor dicho “incomprendido”.

Es emocionante ver a tantos jóvenes, llenos de alegría y esperanza, compartiendo la misma fe, rezando y cantando todos a una.

Mi conclusión de este fin de semana es que todos estamos llamados a ser profetas del Señor, para hacer de este mundo un lugar más justo y solidario, denunciando las injusticias que día a día vemos que se comenten a nuestro alrededor. Por tanto, dejemos que la mano de Dios moldee nuestro corazón de arcilla, y aprovechemos este tiempo de Adviento para vivir con alegría el nacimiento de Jesús y para comenzar a ser luz y sal en este mundo marcado por las sombras y la desesperanza.

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