“Quiero vivir entregándome cada día más a la comunidad”

La ordenación de diácono ha supuesto un gran paso, pero sobre todo un ponerme en las manos de Dios para que sea Él quien me vaya guiando. Esta ordenación ha supuesto un dar las gracias a Dios por todo lo que Él ha me ha regalado. Dios me ha regalado una familia, que ha ido sembrando el mensaje de Cristo, un mensaje que se hacía vida en mi casa y que dentro de mí iba calando. También me ha regalado la gran familia del Seminario que me ha ayudado a crecer como persona y especialmente en ese camino al sacerdocio. Y, ¿qué me ha aportado el vivir este año de pastoral en Tomelloso? Conocer la vida de una parroquia desde dentro. Es así cómo descubres que no caminamos solos y que los demás también nos van hacen, nos ayudan a encontrarnos con Cristo y sobre todo nos hacen descubrir lo grande que es el amor de Dios.

La ordenación supuso un momento de gran alegría e ilusión. Y el diaconado lo quiero vivir desde la sencillez y desde la óptica de Cristo servidor. Igual que Jesús mostró su amor, lavando los pies a sus discípulos y dando ejemplo. Yo también quiero vivir entregándome cada día más a la comunidad, para así conocer la realidad desde abajo. Por último, quiero dar las gracias a toda la gente que me ha acompañado en este camino y que me ha tenido tan presente en la oración.

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