Visita de Primera Comunión: A las Hermanitas en el Año de la Vida Consagrada

CIMG4331

El pasado sábado fuimos a visitar la Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de nuestro pueblo. Salíamos sobre las cinco de la tarde andando con nuestra mochila sobre los hombros, dentro de ella no sólo iba la merienda, sino las ganas de ver y descubrir algo nuevo que nos ayudará en nuestro crecimiento humano y cristiano. En menos de media hora ya habíamos llegado, nos recibió la madre Sor María y Sor Francisca, acogiéndonos en un patio muy bonito donde pudimos refrescarnos y descansar, luego nos contaron que los fundadores de su orden son el Beato
Siervo de Dios Saturnino López Novoa y Santa Teresa Jornet, y que su misión es acoger a los ancianos más pobres en un ambiente de familia para poder atender todas sus necesidades, la casa donde estábamos tiene 124 años, también les preguntamos cosas que nos llamaron mucho la atención, y es que alguno nunca habíamos visto una monja!!

Luego nos llevaron a la iglesia tan bonita que tienen, y allí estuvimos cantando a la Virgen María.

Seguidamente pasamos por un pasillo muy largo, y al fondo nos estaban esperando en un gran salón los ancianos viendo los toros, les ofrecimos con mucho cariño nuestros cantos y poesías. Después subíamos al primer piso donde estaba otro grupo de ancianos que nos recibían con una gran sonrisa, y disfrutaron de nuestro alboroto. Y desde allí fuimos a visitar a las ancianas, que alegría les dio vernos, alguna se emociono y nos decía: qué hermosura!! qué hermosura!!, al terminar de cantar y recitarles nos despedían con un gran aplauso, las catequistas saludaron a una señora que había sido catequista en nuestra parroquia durante muchos años y había ayudado a mucha gente, que suerte haber conocido a Manuela!!

Nos despedimos de las religiosas y les dimos las gracias por acogernos y enseñarnos tantas cosas. Y para terminar tarde nos comimos la merienda tan rica de nuestras mamás. Ha sido una experiencia muy bonita para todos, damos las gracias a las Hermanitas por abrirnos su casa, y también
damos gracias a Dios por la entrega generosa de sus vidas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*